

He revisado los diarios del país ultimamente, y me ha venido a la mente un poema de la escritora Amanda Castro, un día lo escuché recitar y cuando veo las imagenes o echo un vistazo a la redacción de las noticias de la sección Sucesos recuerdo las letras de Amanda.

El dolor de los parientes es indescriptible y ver un cuerpo quemado, mutilado o ensangrentado, como que da un sentimiento de impotencia ¿no?

Y NO ME IMPORTA
Cuando Jacinto y yo lo vimos crecer
nunca nos hubiéramos imaginado
Estuvo a uno de morir dos veces
dos veces lo llevamos de emergencia
al hospital
Cuando se recuperó fue cambiando
Después de la primaria
lo mandamos a estudiar a Teguigalpa
magisterio
- siempre quiso ser maestro-
Cuando se graduó estaba bien guapo
de traje y corbata
Aunque tenía una novia de años
no quiso casarse
decidió irse a trabajar a la costa
Entonces lo mirábamos mas seguido
Jaciento y yo nunca nos hubiérmos imaginado
Las piernas me tiemblan
los pies los siento como de palo
a ratos no logro ver el camino
se me nublan los ojos
las rodillas me doblan
y el pecho duele
como si tuviera una brasa metida en el el alma
Hacía tanto tiempo que no lo sentía ta cerca
-su rígido cuerpo
pegado a mi espalda-
Lo voy a llevar a casa
y lo voy a enterrar como gente decente
porque es mi hijo
y no me importa que ya este hinchado
y no me importa si me caigo mil veces
y no me importa que ya esté hediondo
Lo voy a llevar a casa
porque es mi hijo
y no puedo dejarlo allí tirado
como si fuera un animal muerto.
